Titirilandia

Imagino a los dos titiriteros de Tetuán, en su celda, conversando con otros presos.

-¿Y tú por qué estás aquí?- le preguntan al compañero más cercano.

-Porque maté a mi esposa después de violarla y quemarla en repetidas ocasiones. La verdad es que se me fue la mano, porque ese día no pretendía pasar de los insultos. Pero me tenía muy harto y al final uno no sabe controlarse y pasa lo que pasa. En fin. ¿Y vosotros?

-Por hacer un  teatro de títeres.

No solo, que también

Y así seguimos. Que si el feminismo es lo contrario del machismo y que a mí los extremos no me gustan. Que si son unas radicales, unas feminazis, que ahora se ha puesto muy de moda y me sube la adrenalina si lo digo muchas veces, sobre todo en foros y enlaces de facebook. Que las mujeres ya lo tienen todo conseguido y que no sé qué más quieren. Que ya están en todos los sitios. Sí, mucha igualdad pero vosotras entráis gratis a las discotecas. Que las feministas están siempre enfadadas. Y odian a los hombres. Y son todas lesbianas. O putas. Que se toman a mal hasta un piropo dicho con gracia. ¿Y con esas pintas vas a ir? ¡Arréglate un poco! Que de verdad te lo digo, si las maltratan más de una vez es porque se dejan. Y algo habrán hecho. Porque si no cogerían la puerta y se largarían, ¿o no? Que también hay denuncias falsas. Y además, de la violencia de mujeres a hombres no se habla.

Y así siguen. Cada día. Hablando sin informarse, sin contrastar, enarbolando una bandera casposa y sucia. Perpetuando creencias e ideas distorsionadas. Juzgando constantemente.

26 de enero y 9 asesinatos machistas. Justo detrás, la ristra de absurdos discursos y frases negras. Un poco más atrás, todo lo que no se ve ni se dice. Por eso es tan importante educar y visibilizar, como hace Pamela Palenciano Jódar a través de su monólogo ‘No solo duelen los golpes’. Inmensa mujer  e inmenso trabajo. Siempre gracias.

Trabajo

Nos preguntan, de vez en cuando, que si tenemos trabajo.
Sí, lidiamos cada día con esta corrosiva y veleidosa vida.
Tenemos trabajo,
mucho,mucho, mucho trabajo

Propósitos

Algunos propósitos son nuevos,son buenos, o ambos.
A veces basta con olvidar.

Cajas, envoltorios

Mi hermana dijo poco antes de Reyes que quería los regalos bellos, esas cajas vacías forradas en oro de los escaparates.

Con solo doce años, mi hermana ha descubierto la esencia de la vida.

Para qué las entrañas, las vísceras, el esqueleto,
para qué la espera del paraíso, el epicentro del Olimpo
si tras el oro fundido se desvela
el latigazo, la decepción, la rotura.

Prolonguemos el tacto,
el amoroso tintineo de la caja.

Hasta lograr embalar una porción de arcoíris,
mejor el envoltorio.

Los nuevos (y buenos) años

Un año es mar. Maremoto.
A lo largo de todo un año, muchas vidas se atraviesan.
En un año se ganan batallas, ilusiones. Se soplan heridas.
Se pierde sangre y se rescatan deseos.
Todas esas vueltas de reloj marcan muchas llamadas sin realizar, sin contestar. Muchos teléfonos de hielo.
Doce tiernos meses dan para echar mucho de menos, para entonar muchos cantos.
Esos miles de acuosos hilos semanales se gustan, se encantan, se enervan, se desconciertan, se confunden. Se van.
El dispensador de días lanza miradas de amor, de indiferencia, de vértigo, de desencanto. Reparte muchos ojos ciegos. Mutilados.
Tantos segundos a borbotones se van con la anestesia, el ron-cola, el desfibrilador, la nana, el huracán.

Un año no empieza como termina.
Termina con mucho.
Y empieza con más.

Festejo

Se lanzan los gorriones desde el tejado amarillo
en caída libre
se estrellan contra el suelo
y al reventar
al impactar sus honestos cuerpos
contra ese asfalto incorruptible
llueve confeti,
serpentinas
se inyecta el oro en los cristales
se abren las puertas giratorias
del paraíso